La elasticidad empleo producto, el indicador que muestra cuánto de crecimiento del PBI para que baje un punto el desempleo, empeoró en el último año.
A partir de datos parciales correspondiente al cierre del segundo trimestre 2010 sobre la generación de riqueza y desempeño del mercado de trabajo IDELAS-UCES detectó notables divergencias en las tasas de creación neta de puestos que resultan de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, de la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo y de la ocupación registrada por el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones. Al parecer, el esfuerzo de las autoridades por reducir las posiciones no declaradas fue contrarrestado con políticas expansivas del consumo que desalentaron la inversión y reanimaron las ocupaciones informales.
La clara tendencia ascendente que experimentaron tanto la oferta como la demanda de puestos de trabajo desde mediados de 2003 hasta fines de 2007 se interrumpió abruptamente desde el comienzo del 2008, casi coincidiendo con el inicio de la debacle financiera internacional, aunque sin duda respondió a fenómenos internos, como fueron la intervención de hecho del INDEC, la agudización de la política de precios administrados para productos considerados sensibles en el presupuesto de las familias, el aumento de la presión tributaria, tanto en el orden nacional, principalmente por la vía de la suba de las retenciones sobre las exportaciones agropecuarias y energéticas, pero también en los ámbitos provincial y municipal, con el alza de las alícuotas sobre los ingresos públicos, y la aceleración de la inflación de los costos, a pesar de esas acciones. Con todo, considerando los valores extremos, en ese período se verificó un aumento de la población dispuesta a trabajar de 1,3 millones de personas, la cual fue plenamente absorbida por la generación de empleos que ascendió a 3,3 millones de personas, aunque muy lejos de los más de 5 millones que anunció la presidente de la Nación. Sin embargo, los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares que hizo el INDEC y su relación con la estimación del crecimiento del PBI, dieron cuenta del bajo efecto multiplicador del mercado laboral entre el segundo trimestre de 2009 y similar tramo de 2010, habida cuenta de que de un promedio de casi medio punto por cada uno de aumento de la creación de riqueza se pasó a menos de un cuarto. Es decir, ahora se requiere una expansión del 4% anual del valor agregado por el conjunto de los factores productivos de bienes y servicios para poder alcanzar una creación neta de 1% de los puestos de trabajo.
La razón de tan modesto desempeño, cuando todavía el país exhibe tasas de actividad y de empleo singularmente bajas en comparación con la que registran los países desarrollados, no es otra que la debilidad que mantiene la inversión bruta interna en términos de PBI, como la baja calidad en su capacidad para generar empleos en términos netos. Los datos oficiales y los anuncios de las empresas indican que el principal componente de la inversión es la renovación de equipos de transporte, principalmente para movilizar las crecientes cosechas, y la demanda de construcciones residenciales. Por el contrario, se ubican en valores bajos los emprendimientos destinados a aumentar la capacidad productiva de las plantas industriales y el avance tecnológico en la rama de los servicios privados.